No puedo dormir desde el terremoto: por qué pasa y cómo volver a descansar

Bienestar · Sueño y sistema nervioso

No puedo dormir desde el terremoto: por qué pasa y cómo volver a descansar

Si el sueño no llega o se corta a cada rato, no es casualidad: así es como el cuerpo sigue procesando la alerta que dejó el sismo.

Te acuestas cansado o cansada, pero el sueño no llega. O te duermes y te despiertas de golpe con cualquier ruido. El insomnio después de un terremoto es uno de los efectos más comunes y más agotadores — y tiene una explicación.

¿Por qué no puedo dormir bien después de un terremoto?

Porque tu sistema nervioso sigue en modo alerta. Antes de dormir, el cuerpo necesita sentir que el entorno es seguro para poder bajar la guardia — y después de un sismo, especialmente si ha habido réplicas, esa sensación de seguridad todavía no termina de instalarse. El cuerpo se mantiene “escuchando” por si vuelve a pasar algo, incluso mientras intentas dormir.

¿El insomnio después de un terremoto es normal?

Sí, es una de las reacciones más reportadas por psicólogos y neurólogos tras el sismo del 10 de agosto. He visto muchos pacientes con alteraciones del sueño, pesadillas o la sensación de que el cuerpo sigue temblando aunque todo esté quieto.

¿Qué puedo hacer hoy mismo para dormir mejor?

Algunas recomendaciones que dan los especialistas:

  • Mantener la habitación oscura, silenciosa y fresca.
  • Evitar noticias y redes sociales sobre el terremoto al menos una hora antes de acostarte.
  • Evitar automedicarte para dormir sin indicación profesional.

Estas son señales de seguridad que le puedes dar a tu cerebro de forma repetida cada noche.

Flores de Bach

Rescue Remedy (Flor de Rescate) es la combinación clásica para momentos de shock o susto — unas gotas bajo la lengua antes de dormir ayudan a acompañar ese estado de alerta. Si lo que te mantiene despierto son los pensamientos que dan vueltas y vueltas, White Chestnut es la flor específica para eso.

Remedio casero

Una infusión de manzanilla (o de manzanilla con un poco de flor de azahar) media hora antes de acostarte es un gesto simple que le habla al cuerpo en el mismo idioma: calor, ritual y calma repetida cada noche.

Un ejercicio de sofrología

Acostada boca arriba, con las manos sobre el vientre: inhala contando hasta 4, sostén 2, exhala contando hasta 6 sintiendo cómo el cuerpo se hunde un poco más en la cama con cada salida de aire. Repite 5 o 6 veces. No se trata de “obligarte” a dormir, sino de mostrarle al cuerpo, con la respiración, que ya puede soltar.

¿Cómo ayuda un acompañamiento corporal a recuperar el sueño?

Más allá de las rutinas nocturnas, hay algo que se puede trabajar directamente en el cuerpo: la tensión que quedó atrapada desde el susto, especialmente en el diafragma y el vientre, que muchas veces no se suelta sola.

En mis sesiones sostengo esas zonas con toques suaves, dándole al sistema nervioso una experiencia real y sentida de calma — no una idea de calma, sino la sensación misma. Es común que, después de una sesión así, esa misma noche el sueño llegue distinto: más profundo, menos interrumpido.

Si tuviste que ser fuerte para los demás, este espacio es para ti

Muchas personas no han tenido tiempo para procesar lo que sintieron: sostuvieron a su familia, calmaron a sus hijos, se hicieron cargo de la logística y del miedo de todos, mostrándose fuertes cuando por dentro también temblaban. Esa contención tiene un costo, y el cuerpo lo cobra tarde o temprano — muchas veces justo a la hora de dormir, cuando por fin bajan la guardia.

Si el descanso no está llegando desde el terremoto, escríbeme para agendar una sesión.

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